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Medida 5: Ponte la nariz de payaso

La nariz de payaso es, como bien dice el maestro clown Jesús Jara, la "máscara más pequeña del mundo". Es increible como algo tan pequeño puede producir una transformación tan grande. Y es todo un símbolo de esa capacidad maravillosa que tiene el ser humano de reírse de sí mismo. Como decía un gran sabio, "bienaventurados los que se rían de sí mismos, porque nunca les faltarán razones para reír."

La nariz roja del ClownEn un momento de crisis como éste, la capacidad de reírse de uno mismo es más importante que nunca. Los adultos solemos creernos muy importantes, serios y respetables. Y más que nada, queremos que los demás nos vean así. Escondemos nuestros errores, defectos, fracasos, lagunas intelectuales, egoismos, manías, partes púdicas y momentos de locura. Pero este esfuerzo disimulador no suprime todos estos aspectos "vergonzosos". Somos seres imperfectos, ignorantes y frágiles, en un mundo muy muy grande que nos desborda. Hacemos lo que podemos, con lo que nos ha tocado.

Una recesión como ésta revela que muchos de nuestros proyectos eran quimeras, que el estatus que muchos teníamos puede desaparecer de un día para el otro, y que incluso el propio dinero puede dejar de tener valor y convertirse en papelitos de colores. Ponerse la nariz roja es una forma simbólica de aceptar, reconocer y celebrar el hecho que al fin y al cabo, somos bastante ridículos.

El clown (como sabes, cualquier palabra, en inglés, suena siempre mucho mejor) es la parte de ti que no disimula, y que se enfrenta al mundo con frescura y naturalidad. Jesús Jara dice que todos tenemos un clown interior que puede desarrollarse. A través de la nariz roja puedes entrar en otro mundo, o más bien en otra manera de ver el mundo, con ojos más inocentes pero también más abiertos, con una emocionalidad menos controlada y más sincera, con alma de niño o niña.

Te invitamos a probar con el siguiente ejercicio práctico:

  1. Guarda siempre una nariz roja en la guantera del coche.
  2. La próxima vez que entres en un atasco terrible y sientas angustia, abre la guantera y colócate la nariz.
  3. No se trata de hacer nada. No hay que "hacer payasadas". Al contrario... Lleva la nariz con dignidad, como si fuera lo más natural. Compórtate como un conductor más. Puedes girarte para mirar a las personas que tienes a tu lado, como harías normalmente. Puedes saludarles si ellos te miran. Puedes mecerte o canturrear con la música de tu radiocassette. Incluso puedes enfadarte por el retraso. Pero siempre desde tu clown, con su sensibilidad.
  4. Fíjate, disimuládamente, en las reacciones de los demás.
  5. Verás como el tiempo discurre de otra manera, y que incluso eres más amable al volante. Disfruta. Y enhorabuena, porque estás haciendo un servicio público también para los demás.