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inicio > plan de rescate contra la crisis > mira el lado positivo Medida 4: Mira el lado positivo "La crisis" tendrá consecuencias negativas, sin duda, pero también tendrá alguna positiva. Quizás sea una oportunidad para replantearnos, a escala global, el sistema económico, político y social de nuestra civilización. Puede que sirva para moderar un poco nuestra cultura materialista y dar importancia a otros A nivel individual también habrá quien al perder su trabajo se libere de algún jefe acosador, encuentre su vocación perdida o descubra que el estatus y el dinero están sobrevalorados. Y si no, al menos podemos agarrarnos siempre a la posibilidad, casi inevitable, de que antes o después las cosas mejoren. El optimismo es importante porque nos motiva a seguir adelante incluso cuando las cosas se ponen feas. No se trata de ser ingenuos, ni de esconder la cabeza en un pozo, sino de mantener viva la llama de la esperanza. Esta esperanza, a su vez, da fuerza a los optimistas para emprender la acción y mejorar su suerte. Según los estudios, las personas optimistas tienen más éxito en todo tipo de ámbitos, son más felices e incluso gozan, en la media, de una vida más larga. Por ejemplo, si te levantas cada mañana preguntándote con ansiedad "¿Cuando terminará esta maldita crisis?", seguramente lo pasarás mal, pero además te costará dar cualquier paso para remediar tu situación, o incluso para salir de la cama. Pero si al contrario celebras cada mañana que has sido capaz de superar un día más de esta temida recesión, y agradecido de que ya queda un día menos para que vuelvan las vacas gordas, contarás con el ánimo necesario para seguir adelante e incluso entonar alguna canción en la ducha. Tenemos que aclarar que humor no es lo mismo que el optimismo. Hay frases pesimistas muy divertidas (y muy ajustadas a nuestra realidad actual) como la del tipo que decía "Las buenas noticias son que ya veo la luz al final del tunel --¡las malas son que se trata del tren que se dirige hacia nosotros a 100 por hora!". Dicho esto, el optimismo también favorece el humor, ya que reduce las emociones negativas y nos permite divertirnos más. ¿Cómo podemos ver las cosas desde la pérspectiva del "vaso medio lleno"? He aquí algunas ideas... 1. Aprecia lo que tienes En estos últimos tiempos, la amenaza de la crisis nos vuelve conscientes de todas las cosas que nos faltan, que podemos perder o que ya no podremos permitirnos. Pero como casi siempre, se nos olvidan las muchas cosas de las que sí disfrutamos, y por las que deberíamos sentirnos agradecidos cada día. El amor, la primavera, la música, las películas de Chaplin... seguirán existiendo a pesar de todo. Hay varios ejercicios de gratitud que los investigadores de la psicología positiva han comprobado aumentan el bienestar subjetivo de las personas --o sea, que nos hacen sentir mejor. Uno muy sencillo, y que sin embargo es muy eficaz, consiste en escribir por la noche, justo antes de dormir, tres cosas por las que uno se siente agradecido. Pueden ser cosas que han salido bien durante el día, personas a las que queremos, habilidades o facultades personales... cualquier cosa que valoremos. Lo ideal es repetir el ejercicio una vez por semana (si se hace diariamente, se vuelve repetitivo). 2. La cosa no está tan malita Relacionado con esto, podemos relativizar un poco nuestras "penurias" económicas. Vivimos (en España) en una de las sociedades más ricas del mundo, en la que la pobreza más extrema, la falta de alimentos, afecta a una proporción muy pequeña de la población. Buena parte de las personas que viven en el tercer mundo llevan en "crisis económica" desde que nacieron, y tienen que arreglárselas con mucho menos de lo que tendrán la inmensa mayoría de los que vivimos aquí, incluso en esta recesión. Casi el 20% de la población mundial no sabe leer ni escribir, y la gran mayoría (casi un 80%) no tiene acceso a esta red informática por la que nos estamos comunicando ahora mismo (en Africa, por ejemplo, sólo el 5% de sus mil millones de habitantes tiene acceso a Internet). Si quieres saber tu nivel de riqueza material en comparación con las otras siete mil millones de personas en el planeta, visita esta página y seguramente te llevarás una buena sorpresa. Los psicólogos ya han comprobado que "el dinero no compra la felicidad" (excepto para quienes no alcanzan las necesidades básicas de alimento, agua, seguridad y un techo para cubrirse). Bienes y servicios que se consideraban en España lujos hace sólo una o dos generaciones (un teléfono, un coche, un filete, un reproductor de música, un viaje en avión...) están hoy en día al alcance de la gran mayoría --pero no son más felices que la gente que vivía en esa época. De hecho, en la actualidad, la depresión y las enfermedades mentales están más extendidas. También se ha podido comprobar que los ganadores de lotería, al cabo de unos meses, se acostumbran a lo que tienen y no son mucho más felices que la media. Por lo tanto, las buenas noticias son que en esta crisis, como en otras crisis anteriores de la humanidad, la mayoría de nosotros también nos acostumbraremos a lo que nos toque vivir, aunque tengamos que pasar por algún mal trago. 3. Di "Afortunadamente..." Una manera de cambiar de perspectiva es buscar el lado positivo de un acontecimiento en principio negativo. Como dijo una vez la poetisa Gloria Fuertes, “Todo sirve y todo se aprovecha, y de unos cuernos se saca una buena percha.” Te proponemos el siguiente ejercicio, adaptado de libro Reir y Aprender:
4. Aprende optimismo El psicólogo Martin Seligman, ex-presidente de la American Psychological Association y ex-pesimista, ha desarrollado un método (descrito brevemente aquí) para aprender a pensar de una manera optimista. Los pesimistas tienden a pensar que cualquier circunstancia adversa será muy duradera en el tiempo, afectará muchos ámbitos de su vida, y además es culpa suya. El método de Seligman consiste en aprender a fijarse en estos pensamientos negativos, y a discutir con uno mismo para cuestionarlos --sin llegar a creer ingenuamente que "todo es maravilloso", pero abriéndose a posibilidades más positivas y constructivas. Ver su libro Aprenda Optimismo. |
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